
A diferencia de los équidos destinados al ocio pasivo o a la competición deportiva de alta velocidad, los équidos de tiro, carga y labores agrícolas pesadas poseen una fisiología y un metabolismo adaptados al esfuerzo prolongado y a la resistencia. El mantenimiento de estos animales exige una estrategia de alimentación rigurosa donde el forraje base representa más del 75% de la ración diaria. En este sentido, elegir el heno para caballos de trabajo adecuado no es solo una cuestión de saciar el apetito del animal, sino de garantizar el aporte de fibra estructural y energía indispensables para evitar la pérdida de masa muscular y prevenir patologías digestivas graves como el cólico.
Un caballo que arrastra maquinaria, transporta cargas pesadas en el monte o trabaja jornadas completas en la ganadería extensiva consume una enorme cantidad de calorías por hora. Si intentamos cubrir este gasto energético abusando de los piensos concentrados o granos de cereales, desequilibraremos la microbiota de su ciego, provocando acidosis, laminitis y úlceras gástricas. La base del rendimiento y de la longevidad del caballo de tiro está en el pajar. En este artículo analizamos cómo evaluar las necesidades nutricionales de estos animales y cómo calcular la cantidad exacta de heno que requieren cada día.
El papel de la fibra y la energía en el caballo de tiro
El aparato digestivo del caballo está diseñado para procesar forraje de forma continua a lo largo del día. En los caballos de trabajo, el intestino grueso funciona como una gigantesca cámara de fermentación donde los microorganismos rompen la fibra del heno, transformándola en ácidos grasos volátiles. Estos ácidos grasos representan una fuente de energía de liberación lenta y constante, ideal para los esfuerzos prolongados que caracterizan a las labores del campo.
Al seleccionar el heno para estos équidos, debemos buscar un equilibrio preciso entre dos tipos de forrajes:
- Heno de Gramíneas (como la Festuca o el Ray-grass): Aporta la fibra larga estructural e indispensable para mantener la motilidad intestinal adecuada y asegurar un correcto desgaste de las piezas dentales mediante la masticación prolongada.
- Heno de Leguminosas (Alfalfa): Debe introducirse como un corrector o complemento energético de alta calidad. La alfalfa aporta un porcentaje superior de proteína digestible (esencial para la reparación del tejido muscular tras el esfuerzo) y es una fuente excelente de calcio de fácil asimilación. Un exceso de alfalfa pura puede sobrecargar el riñón debido al exceso de nitrógeno, por lo que su combinación con gramíneas es el estándar idóneo para el animal de labor.
Cómo calcular la cantidad recomendada de heno al día
La cantidad de forraje que necesita un caballo de trabajo se calcula siempre en función de su peso vivo y de la intensidad de la jornada laboral. Como norma zootécnica general, un caballo en mantenimiento o trabajo ligero consume entre el 1,5% y el 2% de su peso corporal en materia seca de forraje al día. Sin embargo, cuando hablamos de un caballo de tiro pesado en actividad moderada a intensa, este requerimiento se eleva hasta el 2,5% o incluso el 3%.
Vamos a realizar el cálculo práctico para un caballo de tiro (por ejemplo, de raza Percherón, Bretón o Hispano-Bretón) con un peso medio de 700 kg en plena campaña de trabajo:
- Porcentaje de ingesta: Para un esfuerzo moderado-intenso, estimamos un consumo del 2,5% de su peso vivo en forraje seco.
- Operación matemática: 700 kg x 0,025 = 17,5 kg de heno al día.
- Distribución de la ración: Este volumen total nunca debe suministrarse en una sola toma. Lo ideal es dividirlo en un mínimo de tres raciones diarias (mañana, mediodía y noche), asegurando que la toma más abundante sea la de la noche, que es cuando el animal dispone de más horas de descanso para realizar una digestión pausada.
Si el heno es de excelente calidad y posee un buen equilibrio entre hojas y tallos tiernos, este aporte base reducirá de forma drástica la necesidad de complementar con piensos comerciales caros, abaratando los costes de mantenimiento de la explotación.
Parámetros de calidad para evitar bajas y lesiones
El sistema respiratorio y digestivo del caballo es extraordinariamente sensible a los forrajes defectuosos. Un heno apto para ganado vacuno u ovino puede resultar fatal para un équido si presenta las siguientes anomalías:
- Presencia de Polvo y Mohos: El heno empacado con un exceso de humedad residual (superior al 15%) genera hongos cuyas esporas, al ser inhaladas por el caballo en el pesebre, desencadenan el Síndrome de Obstrucción Recurrente de las Vías Respiratorias (Asma equino o «heaves»), mermando su capacidad de trabajo de forma irreversible.
- Contaminación por tierra o malezas tóxicas: El arrastre de polvo durante el rastrillado incorpora esporas de Clostridium botulinum o plantas nocivas que pueden provocar intoxicaciones fulminantes. El forraje debe proceder de campos limpios y seleccionados.
En Hermanos Cubiles somos especialistas en la producción y selección de heno para caballos de trabajo de la máxima exigencia. Sometemos nuestros forrajes a un estricto control de secado y almacenamiento para garantizar pacas limpias, aromáticas, libres de polvo y con los niveles de fibra y proteína idóneos para que tus animales de tiro mantengan su musculatura, su salud digestiva y su fuerza intactas durante toda la campaña de labor.





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