Paridera organizada en una nave ganadera con lotes de ovejas y corderos recién nacidos sobre paja limpia.

La primavera es, por excelencia, la estación del renacimiento y la máxima actividad en el medio rural. En el sector ovino, la llegada del buen tiempo y el alargamiento de los días coinciden con uno de los momentos más críticos, estresantes y determinantes para la rentabilidad de la explotación: la época de la paridera en ovejas. Durante estas semanas de trabajo intenso, el esfuerzo de todo el año se pone a prueba. De la organización de las instalaciones, la destreza del ganadero y la previsión nutricional dependerá que el índice de prolificidad teórica se transforme en un porcentaje real de corderos destetados y listos para la venta.

La mortalidad neonatal es el principal enemigo de la cuenta de resultados en una granja de pequeños rumiantes; la mayoría de las bajas se producen en las primeras 48 horas de vida del cordero debido a problemas perfectamente evitables como la hipotermia, la inanición o las infecciones de ombligo. Para minimizar estos riesgos, es vital estructurar la rutina diaria de la nave mediante tareas clave bien definidas. En este artículo desglosamos el protocolo técnico indispensable para afrontar con éxito la paridera de primavera.

1. Preparación de las instalaciones: El búnker sanitario

Semanas antes de que comiencen los primeros partos, la nave de maternidad debe someterse a un vacío sanitario riguroso. El hacinamiento y la falta de higiene en los corrales incrementan de forma exponencial la carga patógena, favoreciendo brotes de diarreas mortales o procesos respiratorios en los corderos.

  • Limpieza y desinfección: Es obligatorio retirar todo el estiércol viejo, limpiar los suelos con agua a presión y aplicar desinfectantes o cal viva para eliminar bacterias y parásitos (como los coccidios).
  • La cama de paja: Debe ser abundante, estar completamente seca y renovarse diariamente. Una cama limpia no solo aísla al cordero recién nacido de la humedad del hormigón o del suelo, sino que evita que la ubre de la madre entre en contacto con suciedad, reduciendo el riesgo de mamitis.
  • Planificación de los ahijaderos: Los ahijaderos o parideras individuales (jaulas de aproximadamente $1,5 \times 1,5$ metros) son herramientas innegociables. Alojar a la madre con sus corderos durante las primeras 24 a 48 horas asegura el establecimiento del vínculo materno-filial, evita el abandono de los partos dobles o triples y facilita la supervisión individualizada del consumo de calostro.

2. El protocolo del recién nacido: Calostrado y desinfección

Una vez que se produce el parto, el tiempo empieza a correr en contra. El cordero nace sin defensas inmunitarias y con unas reservas energéticas de grasa parda muy limitadas que se agotan rápidamente si el ambiente es frío.

La tarea más urgente en el corral es garantizar el calostrado temprano. El cordero debe ingerir el calostro (la primera leche de la madre, rica en anticuerpos y energía) dentro de las primeras dos a seis horas de vida. Pasado este tiempo, la permeabilidad de la mucosa intestinal del neonato disminuye drásticamente, impidiendo la absorción de las inmunoglobulinas. El ganadero debe comprobar activamente que los pezones de la oveja están limpios y desatascados (retirando el tapón de cera inicial) y verificar que el cordero mama con fuerza. Si el neonato está débil, se debe recurrir al sondaje esofágico con calostro templado previamente almacenado.

Inmediatamente después, se debe realizar la desinfección del cordón umbilical. El ombligo es una autopista abierta para las bacterias del entorno; sumergirlo por completo en una solución de tintura de yodo al 7% o clorhexidina deshidrata el cordón rápidamente y bloquea la entrada de infecciones que causan artritis o septicemias fatales.

3. Alimentación de desafío: Nutrir la lactancia

El gasto energético de la oveja alcanza su pico absoluto durante las primeras tres a cuatro semanas de lactancia, llegando a triplicar sus necesidades de mantenimiento. Si la ración en el pesebre es deficiente, la madre utilizará sus propias reservas corporales, lo que provocará una caída drástica en la producción de leche, corderos desnutridos y un retraso severo en la posterior salida a celo de la oveja.

Durante esta fase, los pastos de primavera —aunque abundantes— suelen tener un exceso de agua y una carencia de fibra estructurada efectiva. Por ello, es fundamental complementar la dieta en el establo con forrajes conservados de la máxima calidad.

La combinación ideal para este periodo de paridera incluye:

  • Alfalfa Premium en pacas: Aporta la proteína digestible (superior al 16%) y el calcio indispensables para que la oveja mantenga un flujo de leche constante y de alto valor graso.
  • Heno de gramíneas bien estructurado: Garantiza el correcto funcionamiento del rumen, evitando problemas de acidosis metabólica derivados del consumo de brotes tiernos de pasto o excesos de pienso concentrado.

En Hermanos Cubiles entendemos que la paridera es el momento donde te juegas el futuro de tu negocio. Nos esforzamos para ser tu mejor aliado en el campo, ofreciéndote forrajes estables, limpios de polvo y analizados con precisión, para que tus ovejas dispongan del combustible nutricional necesario para criar corderos fuertes, sanos y con un desarrollo extraordinario desde el primer día de primavera.

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