Ovejas descansando cómodamente en una nave ganadera limpia, espaciosa y bien ventilada.

En la producción agroganadera moderna, el concepto de bienestar animal ha dejado de ser una simple corriente de opinión o una exigencia puramente normativa para convertirse en un factor técnico de primer orden. Hoy en día, los productores más eficientes saben que el confort, la salud emocional y física del ganado están directamente relacionados con los márgenes de beneficio de la empresa. Una oveja estresada, incómoda o con dolores nunca podrá manifestar su verdadero potencial genético en la sala de ordeño ni ofrecerá corderos viables y vigorosos.

Implementar medidas que garanticen el bienestar animal en la ganadería ovina es, por tanto, la estrategia más inteligente para avanzar hacia un modelo de negocio sostenible, rentable y alineado con lo que demanda la industria alimentaria actual. En este artículo analizamos cómo influye el bienestar del rebaño en los resultados económicos y cuáles son las claves de manejo para optimizar tus instalaciones y rutinas diarias.

¿Por qué el bienestar animal mejora la producción de leche y carne?

Desde el punto de vista estrictamente biológico, el estrés es el peor enemigo del rendimiento ganadero. Cuando un animal se encuentra en una situación de amenaza constante —ya sea por falta de espacio, temperaturas extremas, presencia de parásitos o un manejo brusco por parte del personal—, su organismo activa la liberación de cortisol y adrenalina. Estas hormonas desvían la energía que el cuerpo debería usar para producir leche o ganar músculo hacia mecanismos de defensa y supervivencia.

Por el contrario, un rebaño que vive en un estado de confort digestivo, térmico y ambiental mantiene un equilibrio metabólico óptimo. En el caso del ovino lechero, la tranquilidad durante las horas previas y durante el propio ordeño favorece la liberación completa de oxitocina, la hormona responsable de la eyección de la leche. Esto se traduce en un ordeño más rápido, un vaciado total de la ubre (lo que previene las mamitis clínicas) y, a largo plazo, en un incremento sostenido de los litros totales por campaña.

Los 5 pilares del bienestar animal aplicados al ovino

Para evaluar si una explotación cumple con los estándares de confort, la ciencia veterinaria y los organismos de certificación se basan en el principio de las «Cinco Libertades». Llevadas a la práctica diaria de una granja de ovejas, se estructuran en los siguientes bloques:

Alimentación e hidratación óptimas

El ganado debe tener acceso a agua limpia, fresca y en cantidad suficiente durante las 24 horas del día. Un fallo en los bebederos desploma el consumo de alimento de inmediato. Respecto a la comida, la ración debe cubrir sus necesidades nutricionales según su lote (producción, secas o recría). El uso de forrajes de alta calidad, limpios y palatables, como un buen heno de pradera o alfalfa bien conservada, garantiza la salud del rumen y evita desórdenes metabólicos como la toxemia de preparto.

Espacio, ventilación y diseño de las naves

El hacinamiento es una de las principales fuentes de estrés y transmisión de enfermedades respiratorias. Las ovejas necesitan una superficie mínima por cabeza dentro de las naves (generalmente entre 1,5 y 2 metros cuadrados por oveja adulta) para poder tumbarse, levantarse y desplazarse con total libertad. Asimismo, los techos deben ser altos y contar con sistemas de ventilación que eliminen el amoníaco generado por las deyecciones, manteniendo el aire limpio y el suelo seco mediante un encamado generoso con paja limpia.

Sanidad animal y prevención de enfermedades

Una explotación sostenible se basa en la medicina preventiva, no en la curativa. El dolor prolongado debido a cojeras (pedero), mamitis crónicas o parasitosis internas destruye la rentabilidad del rebaño. Es fundamental diseñar un calendario de vacunación y desparasitación adaptado a la zona, realizar arreglos de pezuñas periódicos y contar con un área de enfermería o lazareto aislada para atender rápidamente a los animales enfermos sin comprometer al resto del grupo.

Manejo sin estrés en el ordeño y la paridera

El comportamiento del ganadero y de los operarios define la relación del animal con su entorno. Las ovejas tienen una excelente memoria visual y auditiva; si se las maneja a gritos, con golpes o usando perros de manera agresiva dentro de los corrales, desarrollarán un miedo crónico a los humanos.

Los momentos más críticos donde se debe extremar el cuidado son:

  • La Sala de Ordeño: La entrada a la sala debe ser fluida, sin empujones. El uso de música suave y un trato pausado por parte del ordeñador agiliza el trabajo y reduce el tiempo que los animales pasan retenidos en los pasillos de espera.
  • La Época de Paridera: Las ovejas próximas al parto necesitan tranquilidad absoluta. La habilitación de parideras individuales o «fresqueras» durante las primeras 48 horas postparto fortalece el vínculo entre la madre y el cordero, reduciendo drásticamente las tasas de abandono y la mortalidad neonatal.

Certificaciones de bienestar animal: Ventajas comerciales

Hoy en día, las grandes industrias queseras y las cadenas de distribución valoran enormemente a las explotaciones ganaderas que cuentan con sellos oficiales de bienestar animal (como Welfair o AENOR Conform). Obtener estas certificaciones no solo valida el buen trabajo del ganadero, sino que abre las puertas a contratos de suministro preferentes y, en muchos casos, a una bonificación económica por cada litro de leche o kilo de carne entregado.

En Hermanos Cubiles entendemos que el cuidado minucioso de los animales es el único camino hacia el éxito ganadero. Ofrecer a tus animales un entorno confortable y un forraje sano, libre de mohos y recolectado con mimo, es la base para asegurar el bienestar de tu rebaño y la viabilidad económica de tu proyecto de futuro.

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